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El grafeno nos permitirá cargar una batería en segundos

La revolución del grafeno ya está aquí

El grafeno está considerado como uno de los materiales del siglo XXI. A caballo entre un metal y un semiconductor, es bidimensional y se caracteriza por tener una sola capa de átomos de carbono colocados en una red hexagonal; es transparente, impermeable, duro y elástico y tiene ciertas deformaciones que dan lugar a campos magnéticos muy elevados. Es doscientas veces más fuerte que el acero y tiene propiedades ópticas únicas.

Desde que los científicos de origen ruso Andre Geim y Kostya Novoselov (premios Nobel de Química en 2010) lograran sintetizar por primera vez este material hace 10 años, el abanico de aplicaciones no ha parado de crecer y prometen cambiar nuestras vidas en un futuro no muy lejano. Cualquier campo o industria se puede beneficiar de este material. Desde la telefonía, la tecnología portátil o las energías renovables, hasta la medicina y las telecomunicaciones. El grafeno permitirá crear entre otras muchas cosas pantallas táctiles más baratas, conexiones de Internet más rápidas que la fibra óptica, baterías de mayor duración y capaces de cargarse en segundos, edificios más resistentes, aeronaves más ligeras o dispositivos flexibles.

Si el grafeno es tan fantástico ¿por qué no utilizarlo para los cientos de aplicaciones que se le atribuyen? La respuesta no es otra que los costes de producción. La creación de grafeno de alta calidad es muy costosa y requiere complejos procesos de producción. Un elevado coste que por el momento no es rentable para su desarrollo a escala industrial.

Grandes multinacionales, universidades y centros de investigación de todo el mundo están inmersos en una carrera contrarreloj por descubrir cómo producirlo a menor coste y de forma más eficiente. “Más de tres cuartas partes del grafeno producido en el mundo en 2015 se utilizó para aplicaciones de I + D”, señala el informe World Graphene Market – Opportunities and Forecasts, 2014 – 2021.

América del Norte lideró el mercado mundial de grafeno en 2015 con el 65% de la cuota de mercado proveniente fundamentalmente del aumento de la demanda de centros de investigación, universidades y unidades de I + D de las grandes empresas, como IBM, Intel, Nokia, Samsung, y otros right here.  Europa, Asia y el Pacífico concentraron el 35% restante (con España como uno de los principales países productores). Sin embargo, los analistas lo tienen claro, la balanza se inclinará en el futuro hacia la región Asia- Pacífico, que será la que registre un mayor crecimiento debido a las enormes oportunidades en la industria electrónica y de almacenamiento de energía, especialmente en países como China, Japón, Taiwán, Corea del Sur e India.

A materiales como el silicio le costó al menos veinte años pasar del laboratorio a la fase de explotación comercial. Cuarenta años fue lo que le costó a la fibra de carbono tener éxito en la industria aeronáutica. El grafeno lleva solo diez años, pero esto es solo el comienzo de un futuro que parece muy prometedor.

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