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Chequeo a las listas “top” de los bosques más bonitos del mundo

Los bosques son fuente de energía, ahora y en una futura economía verde mundial. Éste mensaje cerraba este año el argumentario oficial de las Naciones Unidas con motivo de la conmemoración del Día Internacional de los Bosques, el pasado 21 de marzo.

Una fecha que nos invita a concienciarnos sobre la importancia de todos los tipos de ecosistemas boscosos y árboles, y a celebrar las diferentes maneras en las que los bosques nos mantienen y protegen. Por eso en torno a esta fecha, revistas especializadas en naturaleza y viajes eligen esta temática para ofrecernos algunos rankings para posicionar a los bosques más “top” del planeta.

Según distintos momentos y desde distintos enfoques, los listados oscilan entre un abanico de 10 a 20 lugares a elegir como los bosques más espectaculares del mundo. Para National Geographic la selección se circunscribiría a 13, para Easyviajar a 20, para otros 7, 10 o hasta 25, el caso es que varios de los bosques citados destacan en todos los rankings como impresionantes y espectaculares ecosistemas llenos de vida. Optamos en este chequeo, por una selección de las listas publicadas por National Geographic (acceso a artículo citado en este enlace)

Parque Nacional de Erawan en Tailandia

A 120 kms al oeste de Bangkok, la provincia de Kanchanburi integra siete Parque Nacionlaes, siendo el más espectacular el de Erawan, con un 80% de superficie arbolada y una cascada que culmina en un lago esmeralda.

El bosque de Paimpont o Broceliande, Bretaña francesa

Vinculado a las leyendas del Mago Merlín, el bosque de Broceliande es un área forestal de 7.000 hectáreas situada en la Bretaña a 30 kilómetros de Rennes. La tumba de Merlín, el hada Viviene, son personajes que protagonizan las visitas guiadas a este espectacular ecosistema en el que no falta un castillo, el de Comper, y su Centro Arturiano, dedicado a difundir leyendas y legados del bosque.

El bosque Gigante, California

El Giant Forest, situado en la Sierra Nevada de California, a 1.800 metros sobre el nivel del mar, recibe su nombre de las monumentales secuoyas gigantes que lo habitan. Estos majestuosos y longevos árboles, los más voluminosos del mundo, pueden llegar a superar los 100 metros de altura. Entre las más de 8.000 secuoyas que se reparten en los 7,6 kilómetros cuadrados del bosque, está el ‘General Sherman’, considerado el árbol más voluminoso del mundo. A sus 2.500 primaveras, el ‘General’ tiene 85 metros de alto y un tronco de 31 metros de diámetro en su base.

Bosque de la Araucanía, en Chile

Raulís, boldos, notros, canellos, lleuques, maiíos, tineos… son algunos de los tipos de árboles de nombres exóticos que se reparten en las 89 hectáreas del Monumento Nacional Cerro Ñielol, en el centro de Chile y plena cordillera de los Andes. En tiempos prehispánicos, los indios mapuches utilizaban este monte de poco más de 300 metros de altura como centro ceremonial y extraían de él madera para construir sus casas o rucas.

Bosque de bambú de Sagano, Japón

El bosque de Sagano, cerca de la ciudad de Kyoto y a los pies del monte Arashiyama, acoge más de 20 variedades de bambú, la planta terrestre de crecimiento más veloz (en condiciones de laboratorio se ha logrado hacerlo crecer hasta 1 metro en 24 horas). Algunos de los flexibles pero extremadamente resistentes troncos de los ejemplares de Sagano, un remanso de paz que durante mucho tiempo estuvo reservado a la alta aristocracia japonesa, alcanzan los 20 metros de altura.

Bosque de lavanda Savernake Forest, en la campiña Inglesa

La campiña inglesa es algo tan ‘british’ como el té o el Big Ben y el Savernake Forest, ubicado en una meseta de piedra caliza del condado de Wiltshire, en el suroeste de Inglaterra, es uno de sus máximos exponentes. Aunque es de propiedad privada (pertenece a un marqués), está abierto al público 364 días al año. Es una de las mayores (si no la mayor) concentraciones en Europa de arboles longevos, como hayas o robles y tiene un particular interés científico por las raras especies de líquenes que se esconden en las cortezas de sus ancianos ejemplares.

Parque Nacional de los Glaciares

Ubicado en la región conocida como Andes Australes del territorio argentino, al sudoeste de la provincia de Santa Cruz en el límite con Chile. Por su imponente belleza natural, protagonizada por sus bosques de lengas y ñires, constituye una maravilla única en el mundo, y fue declarado “Patrimonio Mundial” por la UNESCO en el año 1981. Actualmente, el Parque recibe un gran número de visitantes de todo el mundo, ofreciendo múltiples propuestas -organizadas y libres- para recorrerlo durante casi todo el año.

Parque Nacional de los lagos de Plitvice, Croacia

Está situado en la región de Lika, un paraje donde se alternan lagos, cascadas y manantiales de espectacular belleza. Esta región fue declarada Parque Nacional en 1949, y catalogada en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1979. 22.000 de sus 30.000 hectáreas, están cubiertas de bosques con un paisaje formado por 16 lagos de diferentes altitudes comunicados por 92 cataratas y cascadas. Este lugar fue candidato a ser una de las siete maravillas naturales del mundo en el 2011.

Parque Natural de Gorbea, España

Ubicado en el límite entre Araba y Bizkaia, y con una superficie de 20016 Has., el macizo de Gorbeia constituye el Parque Natural de mayor extensión de la Comunidad Autónoma del País Vasco. Los 1.482m. de altitud del monte Gorbea invitan a la práctica de la escalada y espeleología. Extensas masas de hayas, robles y majorales recubren sus laderas y valles de Gorbeia. Los vientos húmedos que penetran por el valle de Altube han permitido el desarrollo del hayedo por debajo de su altitud idónea, lo que le hace excepcional. Los vivos colores de brezos, argomas y helechos ponen una nota alegre en aquellas zonas donde el bosque ha sido transformado, mientras que los ríos están flanqueados por alisedas y sauces que frenan los empujes de las fuertes corrientes. Como testimonio de épocas más cálidas perviven las encinas y madroños del valle del Bortal.

Selva Negra, Alemania

Pese a su nombre, sus cerca de 6.000 kilómetros cuadrados de abetales se extienden y llenan de color un amplio territorio entre las ciudades de Friburgo y Basilea, en el estado de Baden-Wurtemberg. Un recorrido entre colinas y bosques, prados y cultivos bordea monasterios, granjas y localidades bajando hasta la orilla de los grandes ríos navegables con sus ciudades de comerciantes. Embalses, lagos preceden a estaciones balnearias como Bad Krozingen y Baden-Baden, las más antiguas y famosas de Alemania.

Parque Nacional de Garajonay, isla La Gomera, España

El Parque Nacional de Garajonay debe su nombre a la leyenda de los amantes Gara, princesa gomera y Jonay de Tenerife quienes ante la desaprobación de su amor por sus familiares, decidieron clavarse una lanza de madera y tirarse desde el pico más alto de la isla. Está formado por una tupida selva conformada por diferentes especies vegetales, envuelta frecuentemente por un mar de nubes que confiere al bosque un aspecto mágico. Estas nieblas, cuya carga de humedad es interceptada por el propio bosque son esenciales para su propia supervivencia en un territorio insular dominado por la aridez. Este bosque, siempre verde, recibe el nombre de laurisilva, que significa selva de laureles, ya que la mayor parte de especies arbóreas que la componen presentan hojas similares a las del laurel, y cuya existencia está ligada una elevada humedad y temperaturas suaves con escasas oscilaciones durante el año.

Bosques de Ontario, Canadá

Los parques de la provincia de Ontario son una explosión de color. Entre los más espectaculares el parque Algonquin, pero también Awenda, la península de Sleeping Giant, Restoule, Killbear, Charleston Lake y Samuel de Champlain. La combinación de días soleados y cálidos con noches frías y secas obran los brillantes colores de estos bosques.

Parque Nacional Kahurangi, Nueva Zelanda

En la recóndita localidad neozelandesa de Karamea frente al mar de Tasmania, comienza el Heaphy Track, un sendero de largo recorrido abierto en 1860 por buscadores de oro y explorado siglos antes por los maorís. Helechos arborescentes, coníferas neozelandesas, hayas rojas, palmeras nikau y, en verano, orquídeas conforman un frondoso sotobosque dónde habitan el kiwi y el weka, dos de las especies de aves no voladoras más singulares de Nueva Zelanda.

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