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El agua está en el aire

El agua está en el aire: formas ingeniosas de obtener agua del ambiente

El agua es un recurso cada vez más escaso. Con el calentamiento global y la creciente contaminación de los ríos y lagos, en los lugares en los que antes obtener agua ya era complicado, ahora se está convirtiendo en un problema acuciante. Sin embargo, muchos están usando el ingenio para conseguirla a partir de la humedad ambiental. Atrapanieblas, torres de bambú, escarabajos del desierto, botellas alimentadas con energía solar… El agua, al igual que el amor, también está en el aire. Sólo hay que saber cómo condensarla y meterla en un recipiente o depósito.

Uno de los lugares más necesitados de agua es Lima, la segunda mayor ciudad del mundo después de El Cairo construida en un desierto. En la capital peruana apenas llueve a lo largo del año. Sin embargo, debido a que está en la costa y a que a escasos kilómetros del mar el terreno comienza a ascender y alcanza en algunas partes los 1.000 metros de altitud, las nubes bajas provenientes del Pacífico se quedan atrapadas y forman una manto nuboso sobre la ciudad durante la mayor parte del año,  formando niebla en las zonas más elevadas.

Por ello, hay varias organizaciones ciudadanas y ONG que en los barrios más altos, que son generalmente los más pobres y a muchos de los cuales no llega el suministro de agua corriente, han instalado neblineros, también llamados ‘atrapanieblas’. Estos consisten en trozos de malla tipo raschel extendida que pueden captar hasta 18 litros de agua por metro cuadrado en una noche.

Pero no es necesario tener niebla para obtener agua del ambiente, como demostró el diseñador coreano Kitae Pak, que creó un dispositivo inspirado en el onymacris ungicularis, un escarabajo del desierto de Namib, en el sur de Árfica, que cada madrugada sube a lo alto de una duna y aprovecha la forma de su cuerpo para captar el rocío. Este se produce por la condensación de la humedad ambiental debido al fuerte cambio de temperatura entre la noche y el día. Se van formando gotas en su caparazón y van deslizándose hasta la boca del insecto.

El Dew Bank Bottle (cuya traducción sería algo así como contenedor de vidrios de condensación) consiste en una carcasa de acero inoxidable que imita la coraza de este escarabajo. Basta con dejarlo por la noche a la intemperie para que al amanecer, cuando el aire comienza a calentarse, surjan gotas de rocío en su superficie que van cayendo por unas canaladuras hasta un depósito en la parte baja.

El artefacto diseñado por Pak es de pequeñas dimensiones y recoge hasta un vaso de agua por noche, pero puede ser de utilidad en ambientes particularmente áridos o ser replicado a mayor escala.

Pak no ha sido el único que se inspirado en el onymacris de Namib. Shreerang Chhatre, del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), ha ideado un tipo de malla que se basa en el mismo principio por el que el ingenioso escarabajo capta el agua del ambiente, consistente en combinar una superficie que atrae y otra que repele el agua.

Esta tela fue usada después por dos diseñadores industriales, Arturo Vittori y Andreas Volger, para diseñar su Torre Warka, con la que ayudar a los habitantes de las áridas montañas de Etiopía a transformar en agua la humedad ambiental durante las primeras horas del día.

La Torre Warka, que recibe su nombre de un árbol típico de Etiopía, es una estructura de unos 10 metros de alto en forma de jarrón elaborada a base de juncos que sostiene en su interior una tela de polipropileno tensada. En la superficie de este material se condensan las gotas de rocío, que bajan rodando hasta un recipiente en la parte inferior de la torre.

Cada torre, que es fácil de montar y pesa apenas 60 kilogramos, puede captar y almacenar entre 90 y 100 litros de agua al día. Una cantidad nada desdeñable para las comunidades etíopes del desierto, que tienen que caminar durante horas cada día para encontrar la fuente más cercana, y a veces está contaminada.

Por su parte, el diseñador industrial austriaco Kristof Retezár creó Fontus, una botella para llevar en la bicicleta que produce agua siguiendo el mismo principio de condensación de la humedad del aire.  Fontus, que funciona con energía solar, es capaz de generar (en condiciones óptimas de calor y nivel de humedad) hasta medio litro de agua por hora.

Para ello, contiene un condensador que actúa como refrigerador y que está conectado a un conjunto de superficies hidrofóbicas que repelen el agua.

Si Retezár utiliza la energía solar para extraer agua del aire, el francés Marc Parent ha recurrido a la eólica con el mismo objeto. Su diseño consiste en un simple molino de viento que genera la electricidad que hace funcionar un sistema de aire acondicionado en el que se condensa la humedad del aire. Una sola de estas máquinas puede producir, con niveles medios de humedad y una velocidad del viento de 35 km/h, unos 1.000 litros diarios.

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