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Desconexión por vacaciones

Desconexión por vacaciones y por salud

Las anheladas vacaciones son sinónimo de salud pero no siempre nos las tomamos tan en serio como merecen. Las nuevas tecnologías se han vuelto nuestras aliadas para aumentar la productividad pero también nuestras enemigas cuando se trata de desconectar. Pero la disponibilidad permanente no es una buena fórmula ni siquiera para los trabajadores más exigentes, porque si no descansamos, acumulamos mayor estrés, ansiedad, cambios anímicos, cansancio, dificultades atencionales, fallos de memoria y bajo rendimiento… Importantísimo, por tanto, aprender a parar nuestra “máquina multitarea”.

Y baste como argumentos datos médicos tan contundentes como que sin vacaciones aumenta en un 30% el riesgo de enfermedades cardiacas. La presión arterial disminuye un 6% tras el descanso vacacional. Seis días alejados de la rutina modifican ciertos genes clave relacionados con la respuesta al estrés. Además, descansar renueva las reservas de atención y motivación del cerebro, hace que seamos más productivos, potencia nuestra creatividad y hace que tengamos ideas más originales. Sin duda, es una receta más que aconsejable para aplicarnos a las vacaciones tanto cómo nos aplicamos a trabajar.

Así que empecemos por encontrar la función “pause” de nuestras rutinas más estresantes, y podemos empezar por “desapegarnos” del móvil y las tecnologías. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que una de cada cuatro personas sufre trastornos de conducta vinculados con las nuevas tecnologías. En España, se calcula que entre un 6 y un 9% de los usuarios habituales de Internet podría haber desarrollado algún comportamiento adictivo. Ya existen incluso aplicaciones de móvil que nos demuestras nuestro nivel de dependencia y nos premian si tardamos en consultar el móvil con cualquier excusa, pero mejor si nos “desconectamos” de la tecnología sin tecnología, así que no vamos a dar nombres de más apps.

Las redes sociales, los mensajes instantáneos y los videojuegos están altísimos en el ranking de aplicaciones que más tiempo nos mantienen pegados a la pantalla. Relegar el móvil, tablets y portátiles a un muy muy segundo plano es, sin duda, la mejor forma de empezar las vacaciones. O lo que es lo mismo, cambiar las pantallas por los paisajes, sean urbanos, de playa o de montaña, estemos dónde estemos, desconectar es “resetear” nuestra mente, parar o cuando menos ralentizar los miles de pensamientos que tenemos al día, y centrarnos en disfrutar del momento presente, del aquí y el ahora.

Otras claves para las vacaciones:

– No sobrecargar la agenda social, está bien disfrutar más de la familia y de los amigos, pero no hay que olvidarse de reservar espacio para uno mismo.

– Ni perezosos ni multiactivos, en el término medio siempre está el acierto. Poder dormir más no es lo mismo que dormir a todas horas, y practicar ejercicio suave como caminar, nadar o disfrutar de oportunidades de practicar nuevos deportes, no es lo mismo que querer convertirse en diez días en un deportista de alto rendimiento.

– En definitiva marca el ritmo de tus vacaciones a tu gusto, aprovecha para mimarte, para leer, para conocer gente, para estar a tu aire, para descubrir destinos, para dedicar lo mejor de ti a esos planes amables y apetecibles para las que nunca sueles tener tiempo. Aprende a desconectar y coge práctica para ser capaz de seguir aplicando esas píldoras de desconexión y descanso, también a la vuelta de vacaciones. Y cuando pienses que es mejor prevenir que curar el síndrome postvacacional, piensa que lo pero sería no tener vacaciones.

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