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La era de los asistentes virtuales, ¿qué son y qué podemos esperar de ellos?

La era de los asistentes virtuales, ¿qué son y qué podemos esperar de ellos?

La tecnología ha cambiado nuestra vida, nuestros trabajos y nuestro tiempo de ocio. Y lo que nos queda por ver, qué duda cabe. Los smartphones son solo la cabeza visible de un fenómeno mucho mayor. La parte más tangible y la que más empleamos en nuestro día a día.

Pero hablar solo de teléfonos inteligentes cuando hacemos referencia a la tecnología es quedarnos muy cortos. Hay muchas más piezas que componen este puzle; y las que más atención están acaparando este 2018 son los asistentes virtuales.

¿Qué son? Básicamente, unos ayudantes personales que podemos llevar en nuestro bolsillo o tener en nuestro hogar para hacernos la vida más fácil. Al menos, esa es su función según sus fabricantes. ¿Cuánto tardarán en llegar a España? No llegarán: ya llevan mucho tiempo entre nosotros.

Aunque suene a ciencia ficción, estos asistentes ya están incorporados a los smartphones desde hace años. Siri, el del universo Apple, fue el pionero y hasta coprotagoniza una película –la estupenda ‘Her’, que nos cuenta la historia de un hombre fascinado por Siri, su asistente virtual, hasta el punto de enamorarse de ella-; después llegaron Alexa, la opción de Amazon; Cortana, la de Microsoft; Aura, la de Movistar; y Google Assistant, la de Google y una de los más populares, pues está instalada en la mayoría de los teléfonos con sistema Android.

Pero, aterrizando en lo práctico, ¿para qué sirven estas funcionalidades? ¿Son algo más que otra app que ocupa la memoria de nuestro teléfono? Su punto diferencial está en el control por voz: no hace falta ni tocar el dispositivo para usarlo. Con nuestras palabras podemos hacerle consultas, darle órdenes como que añada a nuestra agenda una cita o una tarea o que reproduzca nuestra canción favorita.

Y todo eso da un paso más si llevamos ese control remoto por voz no solo al smartphone, sino a cualquier dispositivo del hogar. Esa es la gran apuesta de las compañías tecnológicas para este año, como demuestra el lanzamiento el pasado mes de junio de Google Home o el de Movistar Home el próximo mes de octubre.

El primero de ellos, Google Home, en lo físico, es una especie de altavoz de color gris y blanco que se camufla entre el resto de electrodomésticos del hogar. Pero su función no es (únicamente) la de hacer sonar música o conversaciones telefónicas. Está concebido como todo un centro de operaciones de la casa. El punto desde el que (en un futuro domótico) podamos pilotar cada elemento tecnológico.

Desde encender el aire acondicionado hasta reproducir una serie en la televisión, pasando por leer una receta o apagar la vitrocerámica, este tipo de asistentes serán capaces, en un tiempo, de todo eso.

De momento, se enfrentan a dos frenos: la necesidad de que el resto de dispositivos sean compatibles (de nada sirve tener Google Home en casa si nuestra televisión es de los años 90) y la importancia del aprendizaje. Porque los ‘juguetes’ tecnológicos también aprenden a interpretar las palabras humanas, y ese es uno de sus retos, pues, a día de hoy, el abanico de frases que comprenden y órdenes que ejecutan es algo escaso.

Además, los asistentes virtuales tienen un tremendo potencial, también, en el entorno del turismo. En los hoteles, por ejemplo, pueden actuar como mayordomos 2.0 de cada cliente, funcionar como recepcionistas y ayudar a cada viajero a vivir sus días de relax de una forma más acorde con sus gustos. La cadena hotelera Spring Hotels ya ha puesto en marcha esta funcionalidad, disponible en el Hotel Vulcano de Tenerife.

El papel de la inteligencia artificial

En todo este desarrollo tecnológico aplicado que se hace plausible en los hogares es fundamental la inteligencia artificial y el trabajo de los ingenieros (desde los informáticos a los industriales o los de telecomunicaciones) que investigan y ejecutan. Ellos son los responsables de que los dispositivos puedan aprender según son usados, captar patrones humanos y automatizar los procesos.

¿Y qué pasa con los peligros de los asistentes virtuales? No se puede negar lo evidente: existen y hay que conocerlos y, como con todo elemento tecnológico, emplearlos a conciencia.

Porque, más allá de las escuchas que puedan realizarse a través de los micrófonos de los teléfonos (ese asunto que ha causado cierta paranoia social en los últimos meses), no hay que perder de vista que los hackers siempre están ahí. Pueden aprovechar nuestras conversaciones con los asistentes virtuales para extraer datos como números de cuentas bancarias u otra información sensible.

Como protección, un antivirus y no facilitar datos personales a los dispositivos a través de la voz pueden ser buenas medidas con las que acompañar la investigación de todas las posibilidades que nos ofrecen estos aparatos y apps en nuestra vida diaria.

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