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Ingeniería biomédica: investigación y tecnología al compás de la salud

Ingeniería biomédica: investigación y tecnología al compás de la salud

Una de las virtudes (y a la vez necesidad) de la ingeniería es que se adapta al ritmo de los tiempos que vive, motivo por el que sus distintas modalidades van evolucionando… y otras van naciendo. Es el caso de la ingeniería biomédica, una rama novedosa, a la orden del día, muy demandada y con un tremendo potencial en el horizonte.

Esta disciplina consiste en la aplicación al campo de la salud de los principios básicos de la ingeniería. Es decir, se trata de la suma de conocimientos de ingenierías de corte más clásico como la electrónica o la informática y de la medicina y la biología.

La ingeniería biomédica cuenta con un ingente catálogo de aplicaciones, pues sus profesionales pueden trabajar desde en el diseño de equipos tecnológicos para hospitales hasta en el análisis de datos clínicos para dar con nuevos fármacos. El área de desarrollo de uno de sus titulados será, eminentemente, la investigación, pues esta ingeniería está muy ligada a la experimentación y la búsqueda de nuevos caminos tecnológico-médicos.

Es importante diferenciar entre esta profesión y la biotecnología: tienen aspectos en común, pero son dos disciplinas diferentes. La segunda está mucho más enfocada al laboratorio que la primera –que trabaja mucho más con ordenadores y programas informáticos- y es, a la vez, más cercana a la química y a la farmacia. Se centra en mayor medida en las tecnologías de los alimentos, la aplicación de la tecnología en la agricultura, la concepción y desarrollo de nuevas terapias… Vasos comunicantes que trabajan por la evolución de las ciencias de la salud.

Formación

Quienes quieran dedicarse a la ingeniería biomédica deben cursar el grado en esta materia, impartido actualmente por varias universidades españolas. La formación que se da a quienes cursan esta titulación combina las asignaturas típicas de la ingeniería –física, matemáticas, química, electrónica, programación y análisis de la información- y las relacionadas con la medicina, como biología.

El apartado tecnológico tiene también un peso importante en esta carrera universitaria, pues se prepara a los alumnos en materias como ingeniería de tejidos, biomateriales, análisis de sistemas biológicos y médicos, desarrollo de implantes médicos…

Además, como ocurre en otras ingenierías, se ofrece la vía de la especialización en áreas como la instrumentación biomédica, la medicina regenerativa o la ingeniería tisular.

Salidas profesionales

La de ingeniero biomédico es una profesión tan nueva como demandada, nacida fruto de las necesidades de la sociedad y de la puntera medicina del siglo XXI. Aquellos que optan por este camino y se titulan en esta especialidad pueden trabajar tanto en el sector público como en el privado. En este último, las compañías farmacéuticas son unas de las principales reclutadoras de ingenieros biomédicos, pero también las empresas biotecnológicas y, por supuesto, los hospitales.

Como comentábamos al principio, la vía de la investigación es una de las más adecuadas para esta carrera, cuyos profesionales trabajan intensamente en el diseño de modelos de órganos artificiales, en el software necesario para los aparatos tecnológicos médicos más punteros, en el análisis de los datos masivos proporcionados por las máquinas de los hospitales…

El abanico de tareas es amplísimo y se requiere, durante todo el ejercicio profesional, de interés por las novedades del sector, por la actualización constante y por el trabajo conjunto con equipos internacionales y multidisciplinares. Todo para dibujar el futuro de la medicina desde el punto de vista más tecnológico.

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