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Ingeniería química, el laboratorio del futuro

Ingeniería química, el laboratorio del futuro

 

El campo de la ingeniería cuenta cada día con nuevas titulaciones, cursos y disciplinas. Pero eso no quiere decir que las ramas clásicas desaparezcan. Un buen ejemplo es la ingeniería química, que, con más de un siglo de vida –comenzó a forjarse hace 100 años en Estados Unidos y Reino Unido-, sigue de plena actualidad.

Porque la ingeniería química se centra en algo crucial para la industria como es aplicar la ciencia al complejo proceso de conversión de unas sustancias en otras más útiles para el ser humano y sus actividades.

Quienes apuesten por esta vía profesional podrán ejercer en numerosos puestos, una buena parte de ellos vinculados a la investigación y producción de sustancias que, a su vez, son el origen de un producto nuevo.

Formación

¿Qué han de estudiar quienes quieran dedicar su vida a este rico y apasionante sector? Un Grado en Ingeniería Química, ofertado por un buen abanico de universidades españolas, que puede completarse con un máster en una materia más específica.

El plan de estudios ideado por las distintas facultades para cincelar a los estudiantes y darles las herramientas para que evolucionen en ingenieros químicos tiene, claro, una potente carga de matemáticas, química y física.

Los universitarios aprenden a diseñar, poner en marcha y controlar los procesos que transforman unas sustancias químicas en otras; a realizar informes, peritaciones y valoraciones de cada fase del laboratorio y equipo de trabajo; a valorar el impacto para la naturaleza y la sociedad de sus proyectos e iniciativas; y a investigar sobre los materiales que marcarán la industria del futuro.

Una vez que los estudiantes han cursado las asignaturas troncales de la ingeniería química y van conociendo sus destrezas y puntos fuertes en unos y otros campos, pueden optar por varias vías de especialización. El camino suele dividirse en dos senderos: uno, enfocado a la sostenibilidad y la industria respetuosa con el medio ambiente; el otro, más tradicional, centrado en la industria química.

Salidas profesionales

La ingeniería química se caracteriza en parte por ser una carrera transversal, con muchas aplicaciones y mucha utilidad en varios ámbitos. Ese es el motivo por el que el catálogo de empleos a los que puede acceder un titulado en esta disciplina es, también, muy amplio.

Las industrias que tengan como actividad principal los procesos químicos serán generosas receptoras de estos perfiles. Es decir, en compañías centradas en productos farmacéuticos, cosméticos, de limpieza, de pintura y de petróleo (con un largo etcétera), los ingenieros químicos serán bien recibidos.

Otra de las puntas de lanza de la ingeniería química en el entorno laboral es todo aquel puesto vinculado al medioambiente. A la sostenibilidad, a la prevención de la contaminación, a la búsqueda de las energías renovables… Un campo muy en boga que continuará siendo relevante en las próximas décadas.

Junto a estas salidas profesionales figuran también la investigación, hoy centrada (de nuevo) en el respeto al medioambiente y en la nanotecnología, pieza clave de un futuro inmediato.

La docencia, la asesoría y el ejercicio profesional en las administraciones públicas son, de manera común a todas las ingenierías, otras opciones de empleo. Todas, desde las más pegadas a la investigación hasta las vinculadas a la enseñanza, son opciones perfectamente realizables por un profesional de la ingeniería química.

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