En Perspectiva

Innovación y dispositivos a la búsqueda de superpoderes

Innovación y dispositivos a la búsqueda de superpoderes

Cuando alguien habla de superpoderes piensas en ciencia ficción y fantasía, en los comics que leías cuando eras un niño o en las películas de acción que arrasan en las taquillas. No piensas que sean algo real o que pueda verse en este mundo. Pero tenemos algo que se acerca bastante: la ciencia. Hoy en día y gracias a ella ya podemos encontrar inventos o dispositivos que permiten reproducir facultades propias de los superhéroes, como leer la mente, mover objetos sin tocarlos o volar con un traje hecho a medida.

En la teoría, todos los poderes que funcionan gracias a la mente como la telepatía (leer los pensamientos de otras personas) o la telequinesia (mover objetos sin tocarlos) requieren extrema concentración y un profundo conocimiento de uno mismo. Matilda, la niña protagonista del libro de Roald Dahl y su versión cinematográfica, desarrolla una capacidad mental extraordinaria y consigue enfrentarse a su dictatorial profesora gracias a la lectura, Neo, el protagonista de Matrix, solo consigue doblar la cuchara y liberar sus poderes cuando asume su papel como El Elegido, y Eleven, de la serie Stranger Things, vuelve a salvar la ficticia ciudad de Hawkins cuando consigue canalizar sus emociones en lugar de dejar que la dominen. La compañía bioinformática Emotiv desarrolló el año pasado un dispositivo para ayudarnos a conocer cómo funciona nuestro cerebro y potenciar nuestras facultades: Emotiv Insight. Esta interfaz, que simula un ordenador cerebral, registra la actividad cognitiva y proporciona informes detallados sobre nuestras emociones y reacciones ante determinados estímulos. Con estos registros se pueden asociar respuestas neuronales a acciones ejecutables para, por ejemplo, mover una silla de ruedas con la mente o desplazar gráficas en una pantalla con un movimiento de nuestro brazo.

No son los únicos que han trabajado para desarrollar mecanismos que nos permitan aprovechar el poder de nuestra mente. Recientemente un grupo de investigadores de las universidades de Washington y Carnegie han presentado BrainNet, una interfaz no invasiva que permite compartir pensamientos de una mente a otra. De esta forma es posible conectar cerebros y emitir señales para resolver cuestiones y alcanzar conclusiones de forma colaborativa. Los resultados de su proyecto demuestran que en el futuro podrían llegar a desarrollarse redes sociales más sólidas, con más personas conectadas, y comprender mejor cómo funciona nuestro órgano más inteligente.

Si leer mentes nos recuerda a superhéroes clásicos como el profesor Charles Xavier, la idea de llegar a ser capaces de volar nos transporta a historias de fantasía y ciencia ficción que, creemos, jamás sucederían en realidad. Sin embargo, la tecnología avanza a una velocidad vertiginosa y recrear mecanismos como el traje de Iron Man parecen cada vez más factibles. En 2017 el inventor amateur Richard Browning saltó a la fama por construir el “Daedalus Mark 1”, como parte del Proyecto Gravedad. Este atuendo incorpora turbinas de queroseno en las extremidades y seis motores. Aunque con él no podrías surcar los cielos de Manhattan, por 340.000 libras sí serías capaz de revolotear a 3,6 metros de altura y dar rienda suelta a tus fantasías de niño.

Según sus historias, el superoído de Batman y Daredevil es resultado de un entrenamiento exhaustivo en unas condiciones que estimulan el desarrollo de ese sentido en concreto (la oscuridad de la batcueva y la ceguera, respectivamente). Hoy en día ya hay empresas que han querido reproducir esta capacidad en pequeños dispositivos. Un ejemplo es la start-up Doppler Labs, que aunque terminó cerrando su proyecto por falta de capital llegó a desarrollar unos auriculares capaces de manipular el volumen del entorno y de filtrar todo tipo de sonidos. Con estos cascos y la app Here One, el usuario configuraba un perfil auditivo personalizado que le permitía disminuir el barullo general de un restaurante o amplificar y silenciar el tono de voz de personas que se encontraran cerca.

El laboratorio de diseño Perception es el responsable de idear las tecnologías que aparecen en el universo cinematográfico de Marvel desde 2009, sin embargo, también se dedican a conceptualizar y materializar este tipo de invenciones en el plano real. Sus objetivos se basan en “usar la ciencia ficción para percibir el mundo visualizando lo que es posible en lugar de lo que ya existe”. Esta visión futurista de la realidad es la responsable de que se propulsen iniciativas como las mencionadas en este artículo. Aunque la mayoría sean prototipos sirven como muestra de lo que, quizás, podría llegar a conseguirse en el futuro.

Lo dijo Steven Spielberg, y lo mantiene Perception como lema en su web: “Todas las películas de ciencia ficción que he visto, sea cual sea su valor cinematográfico, nos advierten sobre cosas que finalmente se harán realidad”. ¿Serán también factibles algún día el teletransporte o los viajes en el tiempo?

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