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Turismo de vértigo y bromas macabras en China

Turismo de vértigo y bromas macabras en una pasarela de cristal de China

Ruinas abandonadas, poblados hundidos, ríos y estanques de color rojo, un pozo que lleva ardiendo más de treinta años… El mundo está lleno de lugares que, de verlos en una película, pensaríamos que no existen en realidad. Aunque muchos de estos espacios son naturales, otros tantos también son fruto de la evolución de nuestras capacidades. En 2016 China construyó una pasarela de cristal rodeando las montañas del este de Taihang que ha robado el aliento a más de un turista: el East Taihang Glasswalk.

China se caracteriza por sus infraestructuras de vértigo. Este sendero turístico situado en la provincia de Hebei se halla bordeando un acantilado situado a 1.180 metros sobre el nivel del mar, pero además el East Taihang Glasswalk ha ganado popularidad por el macabro humor de sus arquitectos. En algún punto del paseo, a través de los 266 metros de longitud del puente, crearon una ilusión óptica y auditiva para simular que el cristal se resquebraja bajo los pies de los turistas.

La altura del East Taihang Glasswalk se podría alcanzar si colocáramos el edificio más alto de España (la Torre de Cristal en Madrid) sobre sí mismo hasta cuatro o cinco veces; o si al rascacielos más alto del mundo (el Burj Khalifa en Dubai), que cuenta con 163 plantas y 828 metros de altura, le añadiéramos la mitad de sí mismo. Con semejantes cifras, cualquiera bromea con la idea de caer en picado.

Afortunadamante, los turistas que desean cruzar la pasarela no se encuentran peligro mortal: el puente nunca se rompe, el efecto lo producen unos sensores infrarrojos que reconocen el movimiento de las personas cuando lo cruzan. Aun así, hay personas que expresaron su descontento con esta sobrecogedora inocentada, pues, aunque la fractura del puente no sea real, el riesgo de provocar un ataque al corazón por la impresión de pensar que te espera una muerte súbita sí lo es.

Tal fue la conmoción cuando un vídeo de un hombre experimentando este efecto se hizo viral, que los diseñadores del puente se vieron obligados a publicar una disculpa en sus canales de comunicación. “Sentimos que la gente se asustara”, escribieron, pero también anunciaron que no tenían ninguna intención de reemplazar los paneles por otros normales, pues querían que quien así lo deseara pudiera vivir la experiencia. Y, al fin y al cabo, es esa la estrategia de marketing que popularizó al puente entre los turistas.

 

En algunas plataformas digitales se ha llegado incluso a especular si en aquel vídeo el cristal se rompe de verdad y la disculpa fue más bien un encubrimiento, pero los diseñadores aseguraron que no era así y hasta la fecha no ha ocurrido ninguna tragedia. De momento, para aquellos que no tengan miedo a las alturas, pero no sientan la necesidad de llevarse esta clase de sustos, visitar el parque nacional de Zhangjiajie (los paisajes de la película Avatar) o el Jingdong Stone Forest Gorge (la plataforma de cristal más alta del mundo) son opciones igual de interesantes si viajan a China.

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