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La última tendencia para combatir el estrés: el shinrin-yoku o los largos paseos por el bosque

El shinrin-yoku o los largos paseos por el bosque

Salvo contadas excepciones, el estrés es un elemento más de nuestra rutina diaria, sobre todo si vivimos en la ciudad. Nos acompaña cada jornada, nos desvela y es una de nuestras grandes preocupaciones. ¿Cómo combatirlo? Esa es la pregunta que muchos se hacen y la que ha convertido disciplinas como el yoga o el mindfulness en populares pelotas antiestrés.

Pero, ¿y si la solución estuviera en algo tan sencillo como un paseo por el bosque? En eso consiste el shinrin-yoku, una práctica de origen japonés que nos invita a salir a caminar entre árboles una vez a la semana para olvidar las preocupaciones y reconectar con nuestra esencia humana. Porque, si bien es cierto que hace varios siglos que buena parte de la población vive en las ciudades, nuestra naturaleza está más conectada al campo que al entorno urbano.

Ese estrés que nos generan las ciudades (basta con echar un vistazo a las escaleras de metro de las grandes urbes para corroborar su existencia) puede alterar la segregación de dopamina de nuestro cuerpo, y entre múltiples consecuencias, puede aumentar nuestras posibilidades de padecer depresión o esquizofrenia.

Pasear por el bosque ayuda a paliar ese estrés: disminuye la ansiedad, relaja los músculos y nuestro ritmo cardíaco y refuerza nuestro sistema inmunitario, pues las sustancias que liberan las plantas para defenderse de sus enemigos actúan en los seres humanos como una suerte de vacuna.

Para practicar el auténtico shinrin-yoku, que podríamos traducir como “baños de bosque”, debemos, en primer lugar, apagar el móvil, pues solo así desconectaremos de verdad. Además, estos paseos no consisten solamente el caminar por la naturaleza, sino en hacerlo de manera consciente: sintiendo la respiración, deteniéndonos a escuchar los sonidos del campo, apreciando los distintos olores…

El shinrin-yoku, un término acuñado por la Agencia Forestal de Japón en los años 80, es, prácticamente, un tipo de meditación. Los expertos, además, recomiendan caminar sin rumbo fijo, dejándonos llevar, para evitar así el estrés derivado de cumplir con una ruta y un tiempo determinado.

Dónde practicar el shinrin-yoku en España

Según los científicos japoneses que han estudiado los beneficios de esta terapia natural, lo ideal es pasear por bosques centenarios, pues son más ricos en las distintas sustancias beneficiosas para nuestro organismo. Una buena opción es el Faedo de Ciñera, en el municipio leonés de La Pola de Gordón: sus hayas centenarias viven gracias al clima de la zona y al entorno sombrío del bosque, imprescindible en una escapada castellana.

El Hayedo de Montejo, en Madrid, es otro bosque cercano a la capital donde practicar el shinrin-yoku, si bien, debido al interés que despierta, tiene las visitas reguladas. La Selva de Irati, en Navarra, es perfecta para una visita en otoño, cuando los árboles muestran su esplendor a través de los colores de sus hojas. Y, para una inmersión en un bosque misterioso y sorprendente, nada como el Bosque de Oma, en Vizcaya.

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