En Perspectiva

Guerra a los plásticos de un solo uso

La Unión Europea declara la guerra a los plásticos de un solo uso. ¿Qué alternativas hay para sustituirlos?

Las palabras plastic free son mucho más que una mera etiqueta de las redes sociales. Son el estandarte de todo un movimiento que aboga por un mundo sin plásticos, por una sociedad más respetuosa con el medioambiente, por un consumo sin rastro de objetos de usar, tirar y contaminar.

Aún estamos lejos de alcanzar el plastic free absoluto, pero, poco a poco, se van dando pasos en esta dirección, tanto desde la ciudadanía como desde las instituciones. El último movimiento ha sido la aprobación en el Parlamento Europeo de la prohibición de los plásticos de un solo uso a partir de 2021. Esto plantea dos cuestiones: ¿qué son los plásticos de un solo uso y con qué vamos a sustituirlos?

Los plásticos de un solo uso son aquellos que dan forma a objetos que, por nuestra tendencia de consumo y por la propia naturaleza de los materiales, están destinados a ser empleados una sola vez. De los platos y vasos de plástico a las pajitas del mismo material sin olvidar otros objetos como los bastoncillos de algodón (y plástico).

¿Es tan importante deshacerse de estos materiales? Sin ninguna duda. Según cálculos de la Unión Europea, el 70% de los desechos plásticos que contaminan las aguas y playas del continente son de este tipo. Además, para prácticamente la totalidad de ellos existen ya alternativas respetuosas con el medioambiente, de ahí el interés de la UE de erradicar su uso.

Cómo eliminar los plásticos de un solo uso

Solo tres años es el plazo que la Unión Europea y sus ciudadanos tienen para acostumbrarse a una vida sin plásticos de un solo uso. No es imposible, tan solo hay que conocer las alternativas que existen, que no son pocas, como se comprueba echando un vistazo a portales como sinplastico.com.

Cambiar las pajitas de usar y tirar por otras de acero inoxidable lavables y reutilizables, emplear cepillos de dientes de bambú y no los clásicos de plástico, ir a hacer la compra con nuestras propias bolsas de tela transparentes para pesar las frutas y verduras, llevar con nosotros a diario botellas de acero o de cristal para evitar el consumo de botellas o vasos de plástico…

Los pequeños pero significativos gestos están en nuestra mano. Tan solo tenemos que crear nuevos hábitos y acostumbrarnos a nuevos materiales, como el metal para los tuppers, la madera para los cubiertos que empleamos fuera de casa, o el cartón para agrupar latas.

La tarea, por tanto, es conjunta: no depende solo de los consumidores, sino también de las marcas y comercios. En los últimos años, en muchas ciudades han proliferado las tiendas que abogan por un consumo más responsable y sostenible: son comercios que venden sus productos a granel, que sustituyen el plástico por materiales eco y que proponen una forma diferente de comprar, más cercana al mercado de toda la vida que a la gran superficie. Como dirían los más sabios… no hay nada nuevo bajo el sol.

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