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La revolución de las baterías, el siguiente gran avance de los smartphones

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La revolución de las baterías, el siguiente gran avance de los smartphones

De un tiempo a esta parte, el móvil se ha convertido en una herramienta imprescindible para todo. Vida personal y profesional dependen de este aparato que nos acompaña a lo largo de todo el día. Ante nuestra dependencia cada vez mayor, surgen nuevos retos. Uno de ellos es la mejora de las baterías.

¿Quién no se ha quedado alguna vez sin batería? En un momento dado, tras horas y horas de uso, la batería de nuestros teléfonos móviles se despide de nosotros con el consiguiente problema de dejarnos incomunicados. Las compañías fabricantes han puesto el foco en este aspecto de la telefonía, y el panorama que dibujan es esperanzador. Las baterías del futuro son más duraderas, inalámbricas y ultrarrápidas.

Lo normal en un móvil de última generación es que la capacidad de su batería ronde entre 3500 y 4000 mAh, y las hay que ascienden hasta los 5000 mAh. Con estas cifras, el usuario medio no necesita cargar el móvil más que una vez al día. El abanico se amplía gracias a las baterías portátiles, que actualmente pueden llegar a tener lo equivalente a tres cargas completas de un smartphone. También las hay compatibles con la tecnología Qi, es decir, que funcionan sin necesidad de cables.

Y no sólo se trata de baterías más potentes sino, sobre todo, de inventar sistemas de carga más eficientes y cómodos. En este sentido, la tecnología ofrece ya dos soluciones que las principales marcas incorporan en sus móviles estrella: la carga inalámbrica (sin cables) y la omnipresente carga rápida.

Hay usuarios todavía reticentes a cambiar a estos sistemas, y que siguen confiando en el método de carga tradicional. Sin embargo, ya sea por mitos o falsas creencias, renuncian a las grandes ventajas que proporcionan tanto la carga rápida como la inalámbrica. ¿Cómo funciona cada sistema y cuáles son sus puntos positivos?

La carga rápida, un as en la manga

¿Imagina poder cargar completamente el dispositivo en apenas una hora? La carga rápida es un salvavidas en toda la regla. Su funcionamiento se resume en introducir un ‘caudal’ de carga superior que logra acortar los tiempos. Los modelos de gama media y alta soportan esta tecnología que es de gran ayuda para el usuario.

Aunque su utilidad es evidente, existen muchos mitos en torno a este sistema. Al recibir más energía, hay quien cree que la batería se deteriora de forma prematura. Esta idea es falsa y queda descartada por la compañía estadounidense Qualcomm, el principal protagonista de este sistema de carga con su Quick Charge. Para desmentir esta teoría, la empresa argumenta que el fabricante de móviles conoce bien los límites tanto de la batería como del cargador y nunca llega a excederlos.

Qualcomm es el más popular, pero algunos fabricantes como por ejemplo OnePlus emplean tecnologías propias como la carga Warp (Warp Charge), el ‘fast charge’ más rápido del mercado. En apenas 20 minutos, el cargador de esta marca logra cargar media batería del móvil. Esta tecnología tiene como arma principal un cargador de gran potencia que transfiere la mayor parte de la administración de energía y concentra el calor directamente en el adaptador Warp Charge 30. De esta forma consigue que el dispositivo móvil no se caliente y se pueda seguir usando con fluidez.

Adiós a los cables, hola, carga del futuro

Hasta ahora, uno de los mayores inconvenientes del proceso de carga era lidiar con los cables. Su capacidad especial para liarse es tan molesta como el tener que llevarlos siempre encima. Los cables exigen además coincidir con el conector del dispositivo, y cuando se emplean varios aparatos, el problema está servido.

 

La carga inalámbrica ha llegado para resolver todo esto de un plumazo. Colocar el móvil sobre una base y olvidarse de él es tan seductor y cómodo como parece. Pero, ¿cómo funciona realmente este sistema de carga? El método inalámbrico necesita de una base que emplea la inducción para cargar la batería del terminal. El proceso es cómodo y práctico al mismo tiempo, ya que basta con colocar el móvil sobre la base para que se ejecute la carga.

Aunque no todos estén familiarizados con este sistema, la mayoría de los teléfonos de gama media alta del mercado incorporan esta opción. Fabricantes como Apple incluso apuestan por cargar sus populares AirPods de forma inalámbrica.

Con todo, el sistema cuenta con ciertas desventajas en favor de la carga con cable. La primera es que es menos eficiente debido a las pérdidas de energía. A este respecto, se está probando un nuevo método llamado resonancia magnética, que ofrece mayor eficiencia y permite que la energía se transmita a una mayor distancia. El segundo punto negativo es el sobrecalentamiento del terminal, aunque los expertos aseguran que ninguna de las dos debería preocupar o disuadir al usuario de emplear estos métodos.

El futuro de la tecnología camina a nuestro lado para facilitar la vida de los usuarios. Las cifras demuestran que el móvil es nuestro gadget favorito, y la ciencia ya ha centrado sus esfuerzos en crear baterías más eficientes y sostenibles. Es solo cuestión de tiempo que ese temido 3% de batería sea cosa del pasado.

 

 

 

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