En Perspectiva

Éxodo urbano, ¿el futuro del campo o solo una utopía?

Éxodo urbano, ¿el futuro del campo o solo una utopía?

¿Hablan los medios de comunicación de tendencias verdaderamente incipientes en la sociedad o la sociedad adopta de manera incipiente tendencias que ha visto y leído en los medios de comunicación?

Esta cuestión, una versión periodística del “qué fue antes, el huevo o la gallina”, es habitual en las últimas semanas: los medios se han plagado de reportajes con testimonios de familias y jóvenes que, hartos de la ciudad y con un confinamiento a las espaldas, se han marchado al campo. Pero, ¿estamos de verdad ante un éxodo urbano?

En el fondo, solo el tiempo dirá si asistimos a un abandono generalizado de las ciudades o solo estamos ante casos aislados, pero lo cierto es que son cada día más los que han decidido (o, al menos, se lo han planteado), dejar la gran urbe para mudarse al campo. O a las provincias. A, en definitiva, esa España despoblada que, hace solo unos meses, pedía soluciones para no agonizar.

Los factores para decir adiós a la ciudad

Los factores que han empujado a muchos a pensar en adoptar una nueva vida y cambiar el ruido del tráfico por el del gallo al amanecer son claros. Por un lado, los alquileres, con precios en ocasiones abusivos. Por otro, la vida compartimentada en pisos pequeños (y en ocasiones interiores), que ha hecho a muchos añorar una mayor conexión con la naturaleza. Mucho tiene que ver también en este fenómeno el auge del teletrabajo: si no hay que ir a la oficina, ¿por qué vivir en un piso pequeño en una gran y cara ciudad?

Estos ingredientes han dado forma a un cóctel que, según las primeras estimaciones, puede afectar el mercado de la vivienda. Los compradores comienzan a cambiar su lista de requisitos y, si antes priorizaban la cercanía al centro, ahora dan más peso en la balanza al balcón, la terraza o, incluso, el jardín.

Este fenómeno no es algo exclusivo de España: Nueva York se está vaciando (y ahí sí que el movimiento parece ganar adeptos a marchas forzadas) de esos jóvenes que pagaban 1800 dólares por una habitación en piso compartido en Manhattan o 3500 dólares por un apartamento de una habitación en el corazón de Occidente. ¿Adónde van? A las casas de campo de sus padres (no olvidemos que Estados Unidos es un país rural) o a nuevas ubicaciones en otro tramo del río Hudson. Sin vistas al skyline de la Gran Manzana, pero con más espacio y alquileres más baratos.

De vuelta en España, ¿qué debe ocurrir para que el éxodo urbano eche raíces? Según los expertos, que la tendencia se traslade, de verdad, al mercado inmobiliario. Y que el teletrabajo, también de verdad, llegue para quedarse.

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