En Perspectiva

El ‘DNI facial’ de Singapur ya es una realidad y así funciona

El ‘DNI facial’ de Singapur ya es una realidad y así funciona

Asia quiere mantener su liderazgo indiscutible en términos de aplicación de la tecnología al día a día de la sociedad. Con ese telón de fondo, Singapur, un país que tiene en el desarrollo de la economía digital uno de sus puntos fuertes ha puesto en marcha un sistema de verificación facial de los ciudadanos que hace las veces de su DNI.

Partimos de la base de que este pequeño país asiático cuenta, desde 2003, con un sistema de identidad digital. A través de él, la mitad de la población (3,3 millones de personas, aproximadamente) puede acceder a diversos servicios públicos y privados. Pues bien, el Estado ha incorporado este modelo de verificación facial al sistema digital en marcha ya desde hace casi dos décadas.

¿Cuál es su aplicación? La idea es que la verificación facial permita a los ciudadanos optar por un escáner facial biométrico para hacer uso de los servicios. Así, los usuarios no tienen que introducir de manera manual una contraseña, sino que solo tienen que dejar que el sistema verifique su identidad escaneando su rostro.

La compañía británica iProov ha sido la encargada de desarrollar esta tecnología para el Gobierno de Singapur, que confía en que otros países copien su lanzamiento y lo integren también en su día a día. Lo cierto es que el reconocimiento facial no es algo totalmente nuevo: es muy empleado en aeropuertos (con datos contrastados por las agencias de seguridad nacional de diversos países) o en funcionalidades como el desbloqueo de smartphones. Pero, hasta la fecha, ningún Estado había dado el paso de incorporarlo en los sistemas de identificación común de los usuarios.

Como ocurre con prácticamente cualquier lanzamiento de este tipo, las críticas no se han hecho esperar. Mientras que las autoridades de Singapur lo defienden como un avance para los ciudadanos en cuanto a comodidad y seguridad (iProov sostiene que el escáner es capaz de distinguir a una persona real de una máscara o fotografía), son muchos los detractores que ven en este método de identificación una merma de las libertades individuales y un aumento del control por parte del Gobierno.

Lejos de retirar este sistema por las críticas, portavoces gubernamentales han anunciado que permitirán a entidades privadas hacer uso de este modelo de verificación facial. Al mismo tiempo, aseguran que la imagen se elimina de los servidores oficiales tras 30 días y que solo se almacenan datos imprescindibles.

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